Nací en Venezuela, un país de mentes
brillantes, pero todavía poco valoradas en el teatro de las naciones. Nuestra
educación no se cuenta entre la mejores del mundo. Sin embargo, la educación
que hemos ido promoviendo pone en pésimos lugares a todas las grandes naciones,
incluso a los países más ricos y desarrollados. Obtener títulos, posgrados y doctorados,
parece hoy un crimen educacional, la pérdida de sentido y las ganas de
construir un mundo mejor desde la educación han hecho que millones de personas
pierdan el placer por la vida. Sabemos que para los ojos del mundo no somos los
mejores, pero estamos en busca de ello.
Necesitamos construir una sociedad
que forme líderes pensantes, una sociedad que alimente el diálogo y reanime a
cuantos se han quedado de brazos cruzados. No podemos continuar desarrollando
modelos agotadores, necesitamos identidad propia, pero esto sólo será posible
si comenzamos por ser nosotros mismos, si formamos pensadores altruistas que
posean mentes libres y una emoción saludable. Basta de continuar formando
personas enfermas para una sociedad enferma. Lo ideal sería que la educación
llevara a cabo la más pacifista y sólida revolución social formando pensadores,
y no repetidores de ideas.
"Tal vez cuando cerremos nuestros
ojos a la vida, cuando ya no podamos contemplar las maravillas que nos rodean,
cuando nuestros brazos sean inútiles y no seamos capaces de divisar el sol que
nos alumbra, entonces comprenderemos que no fuimos más que unos simples
peregrinos".
Jesús Jassad.








































































































































































































































































































































































































































